Es abrir los ojos e instantáneamente parezco una niña pequeña el día de reyes en busca de sus regalos. Pero en mi caso corro hacia la ventana para ver el día que hace. Llegados a este punto pueden suceder dos cosas: o me desinflo como un globo al ver el cielo negro, o me emociono al ver brillar el sol para que, cuando salga de casa, el cielo vuelva a estar negro. ¡Oh queridas! Bienvenidas a esta Primavera 2014. LEER MÁS

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